Columnas Noticias Opinión

DIRIGIR EMPRESAS DIGITALES

Publicado en mayo 25, 2017 a las 05:26

 Por: Luis Lombardero, CEO Instituto de Talento y Empresa Digital ITED, Universidad Camilo José Cela,Madrid, España

Es necesario revisar viejas concepciones, ancladas en el tiempo, sobre el trabajo directivo. Llevamos más de 40 años afirmando que las competencias blandas son las más importantes para dirigir las empresas. Esto pudo haber sido cierto en tiempos de estabilidad tecnológica, pero no lo es en plena transformación digital. La falta de mentalidad digital en la dirección, de cultura online en todos los empleados y de talento y competencias adecuadas para cada empleo, se está convirtiendo en un inhibidor de la transformación digital y haciendo más difícil el camino hacia la futura empresa digital.

Entre el 50% y 60 % de los resultados de las empresas proviene de las decisiones directivas que más adelante y en su mayoría, estarán relacionadas con el desarrollo de empresas digitales. El desarrollo es un proceso continuo que se apoya en una visión holística y estratégica de su ecosistema digital y está abierta a explorar las posibilidades del futuro. Es una organización de personas, infraestructura organizacional y tecnológica, orientada a crear valor para sus clientes digitales.

El Chief Digital Officer (CDO) o Director de Transformación Digital es una de las nuevas profesiones creadas para conducir la transformación digital de las empresas tradicionales y en muchos casos, el probable director general de la empresa digital. Es un directivo emprendedor con capacidad de entender que la clave es ser capaces de innovar rápidamente, apoyándose en las tecnologías digitales para defenderse de un entorno donde las empresas basadas en plataformas tecnológicas globales y transversales a varios sectores, centran su actividad en el uso de la tecnología y los datos para ofrecer nuevas experiencias en entornos de movilidad a los clientes digitales. El CDO considera todas las funciones, actividades, productos y servicios de la empresa como susceptibles de ser digitalizadas, lo que supone desarrollar nuevas cadenas de valor físico-virtuales, capacidades logísticas  y nuevos modelos de negocio con fuentes de ingresos claros.

Esta concepción de empresa digital crea las necesidades de nuevas profesiones relacionadas con el marketing digital, la innovación abierta, el Big Data, el internet de las cosas (IoT), la arquitectura tecnológica de la empresa, la ciberseguridad y el desarrollo de la cultura, el talento y las competencias digitales adecuadas a la actividad de cada empresa. Todo un gran desafío el imponer en la empresa la necesidad de disponer de empleados que trabajen en entornos digitales distribuidos y capaces de entender y dialogar por cualquier canal con el cliente digital.